
Gregorio Matallanas
Ha sido un ciudadano del mundo. A los doce años comenzó a leer con voracidad, hábito que mantiene pasados ya los setenta años, considerándolo indispensable para su supervivencia intelectual. Escribe con pluma y conserva cientos de folios manuscritos en un mueble de cajones. Su obra literaria incluye títulos como «El naufragio de la poesía», «El turista ingenuo» y «La fragilidad de la belleza», en los que privilegia la biografía sentimental sobre la narración de sus ocupaciones profesionales. Vive atento a la belleza del instante, reflejada en una escritura que prioriza la experiencia vivida y la reflexión personal.
